La rebeldia de vivir.
Supongo que es el cansancio. Vivir cansa. Por razones tan diversas como absurdas, justificadas o no, la vida va desgastando. Y con el paso de los días, ese cansancio se convierte en un hartazgo silencioso… aunque por dentro suene como un estruendo. De repente abres los ojos y ves lo incómodo: la hipergamia, la hipersexualización, la polarización, esa necesidad insaciable de que un algoritmo te provoque, te agreda, te empuje a reaccionar. Todo tiene que ser explicado, defendido, justificado. Da igual si hablas de cómo alimentar a tu bebé o si te posicionas sobre un conflicto internacional. Aunque lo tengas claro, el algoritmo alimenta una bestia que no se sacia nunca. Y entonces ese cansancio huele a sospecha. Te ronda la idea de siempre: Internet está muerto . Ya no sabes qué es verdad y qué no. Y no, no es solo por la inteligencia artificial: la manipulación viene de antes. Consumimos sin medida contenidos falsos. Es irónico: nos repiten cada día que miremos la etiqueta de l...