llueve

Llueve en Sevilla, y no es nada nuevo. De hecho tiene mucho sentido, pero explicarlo es engorroso así que asumamos mejor que toda esta horrible temporada de tempestades se debe a un hermanamiento meteorológico entre Galicia y Andalucía.

Estos días de lluvia vienen para recordarnos muchas cosas, la primera es quizá la más obvia: nuestro querido sol de invierno se echa de menos y no solo por poder secar las sábanas cara al sol o pasear por el parque calentándonos los huesos. El sol es ese compañero silencioso presente en nuestros días, un amigo inseparable que te sonríe cuando los días parecen no poder ir a peor y te abraza para recordare que estás vivo.

Y no verlo se hace raro. Como cuandote mudas a otro sitio y echas en falta a un amigo. Sabes que está ahí, en la distancia pero no lo sientes, no es lo mismo. Así que normal que estos días echemos en falta a Lorenzo y repudiamos a Leonardo o cualquiera de las otras tortugas ninja convertidas en borrasca que azotan nuestro país.

Mientras eso sucede hay cambios que acontecen con la velocidad de la vida. Los bebés crecen rápido. Te sorprenderías lo rapido que pasan de una talla a otra hasta que un día te despiertas y te das cuenta de donde te encuentras. Me pasa con asiduidad y sobre todo en fechas especiales como las que se avecinan. Pero para especial, la inauguración de otros juegos Olímpicos. Está vez Milan con su estilo inigualable. Que largos parecen los años esperando a que la llama vuelva a encenderse. Ya se que uno no debe tomarse tan a pecho algunas cosas. Pero si hay algo que me parece bonito y común entre todos los países de esta mota azul en el espacio es la capacidad que hemos tenido para conservar está bonita tradición. 

Los juegos Olímpicos y todo lo que ellos representan. Ojalá pudiésemos por un momento todos como colectivo humano sentarnos y apreciar el símbolo de lo que representan. Siempre he pensado que el mundo sería un lugar mejor si pudiéramos entender la idea que subyace en el movimiento olímpico.

Porque podemos siempre ser mejores, más fuertes, llegar más alto. Y no me refiero a triunfar solamente sobre el campo de juego. Me refiero al colectivo, a la sociedad como y en su conjunto.

En fin, no me lo tengáis mucho en cuenta si desaparezco estos días absorto en mi deporte de invierno favorito. Soy feliz y poco más necesito.

En fin...se hace tarde y mañana se vienen cositas. 
Al lío...

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